Este recuerdo quedo grabado en mi mente en pantallazos. Como ese sábado de copas que al domingo siguiente uno recuerda poco menos de la mitad de lo que hizo. Cenaba sólo en un restaurante donde era habitué Diego Armando Maradona. Sus fotos adornaban una de las paredes del Lugar. No era la primera vez que yo asistía a éste, pero esa fue una noche especial. Lo pude ver entrando del brazo de una bella dama vestida de rojo furioso y él a su lado, con esa forma peculiar de caminar, la mirada por arriba de sus hombros, la frente en alto, el tronco recto, mientras saludaba a los clientes al pasar. Su compañera minutos después se retiraba del lugar. Ahí estaba, era mi oportunidad de acercarme y así fue. Mi timidez se fue pero el tartamudeo se hizo presente al hablarle. Le tiré una que otra pregunta entre bromas y entró en confianza, para que luego me ofreciera tomar asiento. A pesar de mi apuro por volver a casa era el 10, no podía decir que no.
"Mozo!, Una botella de champán" exclamó, la cual terminó de abrir las puertas para este círculo de confianza que se estaba generando. Las botellas vacías eran cada vez más en esta mesa y el "diegote" tiraba frases como "yo en mi equipo no aceptaría a un homosexual", frase que dijo Alguna vez Passarella en 1995, o me tiro bromas usando su frase polémica "vos también la tenes adentro", cuando le hice recordar que Valdano dijo alguna vez que a él "había que recordarle que jugó a la pelota como dios pero solo es un hombre". Así los minutos volaron y ya contaba con una invitación a la casa privada de un futbolista. No era ni más ni menos que la fiesta despedida del fútbol de "pupi" Zanetti. En mi cabeza pensaba, imposible! El Diego en una fiesta de "Il Gran Capitano", que no se tomó ni un vaso de gaseosa en sus 40 Años de vida!. Hacia ahí nos dirigimos. Grata sorpresa me lleve al estar rodeado de futbolistas, bebidas para todos los gustos, en esta mansión que perdería párrafos y párrafos en describirla. Las mujeres, uf!, qué mujeres!, nos triplicaban en cantidad y calidad. Una fiesta a todo trapo, y yo con el mejor de todos los tiempos a mi lado. Recuerdo gracioso fue aquél cuando se acercó este wing izquierdo, que en algún momento declaró ante prensa estar enamorado de Maradona, mientras lo saludaba y abrazaba el Diego me sonreía quiñando un ojo de una manera pícara y peculiar. Imágenes en mi cabeza se hacían presente como su pico a Coppola, a Caniggia, el "potro" Rodrigo, entre otros tantos que quise olvidar rápidamente antes que mi imaginación comenzara a volar. Entonces me pregunté, ¿será qué este muchacho en su intimidad tiene el ida y vuelta de este wing? Mejor no Hablar de ciertas cosas, y contar que en un momento el 10 me dijo: "Tengo Una sorpresa, un regalo para vos es mi departamento". Guau!, ¿Que seria? ¿un autógrafo, una camiseta, un botín zurdo?. -Que bien le habré caído ¿no?! -. Subimos a su auto, por no decir su nave, junto a cuatro bellezas en el asiento trasero. Un habano en mi mano derecha entre bromas y risas acortaron el viaje. Llegamos, que más podía faltar excelente noche y todavía faltaba Algo.
"Mozo!, Una botella de champán" exclamó, la cual terminó de abrir las puertas para este círculo de confianza que se estaba generando. Las botellas vacías eran cada vez más en esta mesa y el "diegote" tiraba frases como "yo en mi equipo no aceptaría a un homosexual", frase que dijo Alguna vez Passarella en 1995, o me tiro bromas usando su frase polémica "vos también la tenes adentro", cuando le hice recordar que Valdano dijo alguna vez que a él "había que recordarle que jugó a la pelota como dios pero solo es un hombre". Así los minutos volaron y ya contaba con una invitación a la casa privada de un futbolista. No era ni más ni menos que la fiesta despedida del fútbol de "pupi" Zanetti. En mi cabeza pensaba, imposible! El Diego en una fiesta de "Il Gran Capitano", que no se tomó ni un vaso de gaseosa en sus 40 Años de vida!. Hacia ahí nos dirigimos. Grata sorpresa me lleve al estar rodeado de futbolistas, bebidas para todos los gustos, en esta mansión que perdería párrafos y párrafos en describirla. Las mujeres, uf!, qué mujeres!, nos triplicaban en cantidad y calidad. Una fiesta a todo trapo, y yo con el mejor de todos los tiempos a mi lado. Recuerdo gracioso fue aquél cuando se acercó este wing izquierdo, que en algún momento declaró ante prensa estar enamorado de Maradona, mientras lo saludaba y abrazaba el Diego me sonreía quiñando un ojo de una manera pícara y peculiar. Imágenes en mi cabeza se hacían presente como su pico a Coppola, a Caniggia, el "potro" Rodrigo, entre otros tantos que quise olvidar rápidamente antes que mi imaginación comenzara a volar. Entonces me pregunté, ¿será qué este muchacho en su intimidad tiene el ida y vuelta de este wing? Mejor no Hablar de ciertas cosas, y contar que en un momento el 10 me dijo: "Tengo Una sorpresa, un regalo para vos es mi departamento". Guau!, ¿Que seria? ¿un autógrafo, una camiseta, un botín zurdo?. -Que bien le habré caído ¿no?! -. Subimos a su auto, por no decir su nave, junto a cuatro bellezas en el asiento trasero. Un habano en mi mano derecha entre bromas y risas acortaron el viaje. Llegamos, que más podía faltar excelente noche y todavía faltaba Algo.
Entramos en un edificio de Palermo, obviamente, Diego Dueño de un piso. Espectacular es un adjetivo Que queda corto para describirlo."Siéntanse cómodos y pónganse cómodos sobre todo las chicas", dijo y guiño el ojo mientras hacía sonar en el Equipo de Música al gran Adrián Otero y su banda con el tema "El club de las 6 y 30". La noche seguía, las chicas eran cuatro esculturas a nuestra disposición y la sorpresa se hacía esperar. Pero esta canción de Memphis la Blusera llamaba mi atención ya que la estrofa "nene levántate que tenes que ir a la escuela", se repetía una y otra vez. La historia se volvía confusa, hasta que, clap!, como un chasquido de dedos lo escuché! lo descifré!, era la voz de una mujer diciendo "nene levántate que tenes que ir a la escuela!", la identifiqué y era ella. Mi vieja que me despertaba. Mi cerebro volcaba su voz a mi sueño y la mezclaba. No me quería despertar y mucho menos ir a la escuela. Pero la vida es así y no me quedó otra, más que abrir los ojos y encontrarme ahí, en mi cama con esa extraña sensación post-sueño de mi noche con el Diego.
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